Pieza del mes
En el MUSS encontrarás diversas colecciones. Cada una representa una parte importante de nuestro patrimonio cultural y artístico.
Para brindar una experiencia educativa y enriquecedora para todos nuestros visitantes hemos diseñado un programa de selección mensual de piezas que permite a nuestros visitantes explorar diferentes temas y períodos históricos. Cada mes, nos enfocamos en una pieza en particular sobre la que ampliamos información y datos.
Pieza de agosto de 2026
Objeto: Gran plato de loza esmaltada de Hellín
Procedencia: comercio de antigüedades
Material: Cerámica
Cronología: Finales del siglo XVIII
Lugar de exposición: Sala “Una historia de dos ciudades” en la planta -1.
Donación de Abraham Rubio Celada
Diciembre 2023
Gran plato de perfil cóncavo y ala marcada ligeramente cóncava con base plana. Tiene un diámetro máximo de 41 centímetros, 11 centímetros en la base, y una altura de 7,6 centímetros. Esmaltado en azul cobalto sobre cubierta estannífera. Su decoración consiste en una gran palmera en el centro y otras dos más queñas a cada uno de los lados, de cuyas ramas cuelgan dátiles. En la parte inferior, tres grupos de cuatro cipreses en miniatura. Los espacios vacíos están decorados con pequeños motivos estilizados, como flores formadas por cuatro puntos. Gran parte del borde y el ala está decorada con una gruesa cenefa ondulada.
La pieza presenta marcas de atifles. Aunque sin duda es una producción manufacturada en un taller hellinero, se recuperó del comercio de antigüedades por el investigador Abraham Rubio, quien la donó al museo.
La cerámica hellinera o loza de Hellín es una loza basta de color blanco y sencilla decoración preferentemente azul. De raíz genuinamente morisca, es hermana de las de Fajalauza, Muel, Talavera y Teruel. Documentada desde mediados del siglo XVII, dejó de fabricarse hacia 1890 cuando fue desplazada por la producción de Manises. La loza esmaltada de Hellín está clasificada en cinco grupos básicos: loza blanca, loza bicolor (azul y ocre), loza tricolor (azul, ocre y manganeso/morado negruzco), loza blanquiazul, y loza policromada. La más representativa lleva una cubierta blanca (vidriado estannífero a partir del óxido de plomo mezclado con estaño) impermeabilizante conseguida con la primera cocción. Los óxidos de colores para la decoración, previos a la segunda cocción, son el azul de cobalto, el óxido de hierro y el negro de manganeso. Las arcillas de la zona más usadas provenían de las canteras situadas entre el camino de Pozohondo y el cementerio de Hellín. Las piezas más producidas fueron: fuentes de solero, lebrillos grandes (aquí llamados zafas), platos de vajilla: En menor medida: jarras, especieros, albarelos y alguna bacía. El estilo de las decoraciones tiene claras resonancias de los grandes centros loceros españoles, en especial del foco aragonés de Villafeliche y en menor grado del trabajo de Fajalauza. Los motivos más habituales son vegetales, aunque hay también motivos zoomorfos y otros temas variados.